Tómese como un libro un conjunto de planos blancos, aunque a veces amarillentos o marrones, con dibujos negros, a cada uno de los cuales denominaremos letra, usualmente unidos por un hilo que los cose y cola, léase, encuadernados, y tapados por dos planos más, de una dureza mayor.
Por desconocidos que sean en nuestra (in)cultura, encuéntranse presentes en nuestra vida cotidiana. Muy a menudo se nos pide que realicemos la durísima acción de leerlos. Descríbese a continuación como realizar la susodicha acción:
Con su extremidad superior derecha (si pertenece al subconjunto denominado zurdos, invierta las menciones a sus extremidades superior izquierda y superior derecha) tómese el libro que desee leer. Nótese que para realizar esta acción debe usted poseer al menos una de sus extremidades superiores. Con su extremidad superior izquierda, que llamaremos mano (no confundir con su extremidad superior derecha, también llamada mano), desplace usted el plano duro que cubre la parte superior (inferior si lo está sujetando al revés) del libro en la dirección contraria a la que está pegado con cola, en caso contrario se romperá.
A continuación, debe usted poseer al menos un globo ocular, situado en una de las dos cavidades oculares de su cráneo y denominado ojo. En caso contrario, la acción de leer se dificulta hasta sel punto de ser imposible de realizar. Mediante uno o ambos globos oculares (en caso de poseer ambos) observe la letra del primer plano blanco, llamado página (no confundir con los consiguientes planos blancos, llamados página también). Una vez haya leído la letrta, prosiga con la letra y así sucesivamente hasta que lea la letra. Una vez haya leido la letra, habrá terminado de leer la página. Tome el libro con la mano y, con la mano, tome la página y desplácela hacia el lado del plano duro. Repita el proceso con la página y así sucesivamente hasta que haya leído la página. Con la mano, desplace el último plano duro hacia el mismo lado que la página. ¡Felicidades, ha conseguido leer un libro!
PD: Esta guía de lectura no se hace responsable de cualesquiera problemas que pudiere causarle la lectura del susodicho libro. La comprensión de los contenidos del mismo queda a cargo del usuario.